Petroglifo y mirador de las Penisas Pequenas

Período histórico Neolítico
Cronología Entre 6.000 y 4.000 años del presente
Restricciones de acceso Ninguna.

Accesos

Desde el centro de Panxón, siguiendo la calle Tomás Mirambell, en el primer cruce, pasada la Playa de la Madorra, cogemos a la izquierda, por la calle Monteferro unos 500 m y llegamos al otro cruce, donde hay un hostal, giramos a la izquierda y siempre en la calle principal seguimos un 300 m hasta llegar a las últimas casas donde encontramos una bifurcación de tres pistas de tierra. Cogeremos la del medio y la seguimos durante algo más de 1 Km hasta llegar a un nuevo cruce. Giramos hacia la izquierda y encontramos los grabados y el mirador a unos escasos 50 m.

Descripción

Sobre esta superficie granítica conviven dos tipos de insculturas rupestres: petroglifos, propiamente dichos, y un tipo especial de molino de mano, especifico del área comprendida entre el norte de la ría de Vigo y el norte de Portugal, conocido como ‘Molinos rupestres de Soporte Fijo’. Estamos ante la mayor concentración de molinos rupestres conocida en Galicia, con 21 ejemplares. Al lado de estos artefactos, empleados para la molienda de frutos duros, encontramos otras representaciones, entre las que destaca un círculo doble irregular relleno de puntos (coviñas) y varios podomorfos, es decir, representaciones de pies descalzos.

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Toponimia

A lo largo de estos escasos kilómetros de línea costera se concentra una ingente cantidad de toponimia costera o talasonimia: A Porta, A Ronsel de Dentro, O Bochinche o O Navío Galán, son algunos de los nombres con los que los pescadores se referían a los accidentes geográficos del mar o con los que describían sus características (presencia de un bajo, naturaleza del fondo, presencia o ausencia de peces…). Además, estas piedras contemplaron, a lo largo de los siglos, el lento caminar de los barcos, algunos de ellos descansan a perpetuidad bajo estas aguas: el Highland, el ABC o Collingham, son algunos de los aquí hundidos.

Recomendaciones

Recomendamos visitar los grabados por la tarde. En las horas anteriores a la puesta del sol, ya que la luz rasante facilita su contemplación. Recordamos que no se debe pisar la superficie grabada ni remarcar los surcos con cualquier tipo de material; de este modo contribuiremos a su conservación.